Según Nicolas
Maquiavelo, en El príncipe, donde también dice que el soberano (presidente,
alcalde, gobernador) debe ser malo pero aparentar ser bueno, promulga que el
fin justifica los medios. Es decir, que para lograr algo todo es lícito. Si el
objetivo parece deseable, beneficioso, se permite adquirirlo mediante métodos
no del todo loables. Es decir, que con pretexto de la paz puede hacerse la
guerra, para descubrir la verdad de un delito es válido aporrear a un presunto
detenido, en aras del progreso de la ciencia se experimenta con personas y
animales. Si se añora comprar algo, se autoconcede robar porque el fin
justifica los medios; si los oficiales de policía lo detienen, se autoconceden
golpearlo si es necesario para que confiese, porque el fin justifica los
medios.
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